̣~~~~~~ "Yo soy aire, aprendiendo a saberme continuada en el viento" ~ EG ~~~~~~

28 jul 2013

Exceso de palabras.

¿Me prestaste atención?
¿Pudiste recibir lo que dije?
A ver, ¿qué dije?

Todo el tiempo, decimos. Todo el tiempo, nos pasamos gastando nuestro instrumento más preciado, la voz. La voz, que a su vez, en energía, y de tanto hablar, gastás, te vas agotando, y hasta llegás a malgastarla. Buscamos ser escuchados, hasta el fin. En el mejor de los casos, buscamos encontrar, en eso que escuchamos que decimos, darnos cuenta de qué estamos diciendo, de cómo, o de por que lo dijimos... y analizarlo. Lo que pasa es que ya lo dijimos, y como toda palabra, no se borra como esto que puedo estar escribiendo; lo que decís, perdura en la mente de alguien... puede convertirse en un hermoso regalo, puede destruir. Puede ser una letra, escupida ahí, que se te atragantó, puede no tener ningún tipo de sentido. Decir, decime, digo.

A mí me gusta decirlo todo, tanto, que a la vez, puedo confundir con tanto juego de palabras, en una sola frase. Pero, no sé, cada palabra, tiene un sentimiento, un estado diferente, una acentuación. Siento que al decir, voy por una llanura, y luego voy escalando una montaña gigante, me sumerjo, o estoy en la cima, elevadísima, exasperante. También, sé que decir, es como un sello y tiene una marca registrada.   "Dijiste esto y lo dijiste así, entonces...". Y bueno, así es como te metés en problemas, o te sacás un peso de encima.

Si encontrás el poder analizar en ese exceso de palabras, algo que te enseñe, a quizás, decirla mejor, no decirla, o dejarla salir, es recontra fructífero.
Un día, decidís, no decir, un día, lo decís todo... y todavía, no te diste cuenta, cual fué mejor de esas dos opciones.
No te exijas, el silencio puede ser lo mejor (... y al otro día, ya te olvidaste, y no fué tan malo).

G ~

26 jul 2013

Cómo empezar?

Era un día como cualquiera y ella, sentía el amanecer en su cara. La luz del día, resplandecía en su mirada y le transportaba la energía necesaria para pararse al costado de su cama. "Empiezo con el derecho", seguía...

24 jul 2013

Puede fallar.


Puede que no sepa a andar en bici, y toda la gente me remarque mi falta de libertad. Puede que me de miedo dar ese paso tan grande de subirme y hacer equilibrio y dejarme llevar. Puede que el hecho de que no tenga, sus bien puestas rueditas, me lleve al bloqueo total.
Claro que si todavía no llegué a aprender esto, puede que mi vida no sea tan vivida como esas gentes. Que el hecho de “tener” que aprender algo, sea una obligación y no una experiencia de vida, una elección, o simplemente un hecho que se de porque sí.
Por qué hay que hacer “determinadas” cosas para ser más, o para sentirse más que lo que uno es en realidad. Los hechos, no son aprender estas lecciones, que si bien, puedan darle una pizca más de chispa a tu vida, claramente, no viniste al mundo para demostrarle a ese, que podés hacer todo lo que se te ponga en el camino. Hacés lo que te salga, lo que no, lo aprendés, y si no podés con eso, pero el fuerte deseo de aprenderlo, te lleva a las duras consecuencias, de sentirte más por eso, no, estás equivocado. Estás en desequilibrio.
Las lecciones, son otras en la vida. El hecho de que te cueste, no te hace más chico, no te hace más incapaz, no te hace vulnerable en todo lo que se pueda presentar en la vida. Simplemente, te da la posibilidad de elegir OTRA cosa para hacer, OTRAS metas. Lo cual no quiere decir, que vayas por la vida esquivando todo aquello que te cuesta, claro. A veces las cosas que uno quiere, no son hechas para uno y las que no, salen con más facilidad. Pero a no frustrarte. No dejar que eso, se te vuelva en contra. Que no te importe, que no te coma. Sé libre, sé vos.

23 jul 2013

LO QUE CUESTA, ES LO QUE NO SUPERAMOS.

Él, le temía al enojo, más que a la muerte.
Este, le producía rechazo y un estado de desesperación. 
Un tic tac, que no paraba de sonar en su mente y una carga de responsabilidad absoluta, eran las consecuencias de tomar el enojo ajeno, como algo insuperable entre los mensajes. Le dolía el pecho, le partía una ilusión. No llegaba a entender que el enojo, podría ser pasajero, podría ser un impulso del momento, podría simplemente, ser una completa mentira. Él, cegado ante esto, no se dejaba de preguntar a sí mismo, qué es lo que hizo mal.

A veces, las personas nos enojamos sin ninguna razón, herimos sin escrúpulos, e incluso llevamos la cotidiana modalidad de ir por la vida, apuntando el error ajeno. 
A veces, no sabemos perdonar, no vemos el arrepentimiento, nos transformamos en la gran bola de orgullo que nos tapa una verdadera liberación mental.
A veces nos da miedo, pensar que hay del otro lado, cuando por ahí, no hay nada.

A veces, no queremos.

18 jul 2013

Agua buena.

Es la segunda noche que llora de felicidad. Sus lágrimas, solo derraman una acumulación de energía, una belleza que percibe en los aromas en cada despertar. la caricia que al ver el sol, le da sonrisa. La luz que le aumenta el brillo a ese pensamiento ineludible de amor.
Como cada mañana, desayuna el recuerdo de su momento presente, ese que es ahora, ya, se despabila. Por las noches, el insomnio ansioso de planear inconscientemente, un mundo de conocer, al lado de ese alguien especial.
Llega la hora de verlo, llega el sonidito de tambores, llegan las ganas de besarlo y no querer soltarlo por nada en este mundo.
Él, le llena los huecos, le devuelve el cuerpo, el alma, las ganas de vivir, de soñar, de sentir, de querer llegar a cualquier destino. Él, la acompaña infinitamente.



16 jul 2013

1 jul 2013

Él-Todo.

Ella entendía que su "Te amo", no le alcanzaba para expresar todo ese amor que sentía. No le era suficiente. Necesitaba demostrarlo con cada gesto, explicar lo inexplicable...
Él, mostraba fascinación, se abría con ella, cual pavo real, y le regalaba todos sus colores.
No había más que un puente hermoso, entre ellos. Por el mismo, pasaban un millón de sensaciones fuertes que al día, acrecientan y se mantienen en pie. Ese puente los ayudó a comunicarse, desde el más simple "Hola", hasta el más complejo "Me acompañás?"; Y de eso se trata.

Todo lo que puede significar en tu vida, el hecho de que estés rondado de amor, es increíble y va más allá de todo. Vence todo. Te da vida, te llena de energía, te saca de tus peores momentos, saca lo mejor de vos... es absoluto e inevitable, pero solo cuando lo sentís realmente tuyo, es cuando empezás a disfrutarlo, a cuidarlo, a amarlo y lo hacés propio de tu actividad cotidiana en el día a día, y a eso, le llamo "compañía divina".
Hacerle el amor a la vida ¡qué lindo sería, ¿no?!

¿Quiénes son los locos que inventaron el amor?
Si no hay amor, entonces, que no haya nada.