Puede que no sepa a andar en bici, y
toda la gente me remarque mi falta de libertad. Puede que me de miedo
dar ese paso tan grande de subirme y hacer equilibrio y dejarme
llevar. Puede que el hecho de que no tenga, sus bien puestas
rueditas, me lleve al bloqueo total.
Claro que si todavía no llegué a
aprender esto, puede que mi vida no sea tan vivida como esas gentes.
Que el hecho de “tener” que aprender algo, sea una obligación y
no una experiencia de vida, una elección, o simplemente un hecho que
se de porque sí.
Por qué hay que hacer “determinadas”
cosas para ser más, o para sentirse más que lo que uno es en
realidad. Los hechos, no son aprender estas lecciones, que si bien,
puedan darle una pizca más de chispa a tu vida, claramente, no
viniste al mundo para demostrarle a ese, que podés hacer todo lo que
se te ponga en el camino. Hacés lo que te salga, lo que no, lo
aprendés, y si no podés con eso, pero el fuerte deseo de
aprenderlo, te lleva a las duras consecuencias, de sentirte más por
eso, no, estás equivocado. Estás en desequilibrio.
Las lecciones, son otras en la vida. El
hecho de que te cueste, no te hace más chico, no te hace más
incapaz, no te hace vulnerable en todo lo que se pueda presentar en
la vida. Simplemente, te da la posibilidad de elegir OTRA cosa para
hacer, OTRAS metas. Lo cual no quiere decir, que vayas por la vida
esquivando todo aquello que te cuesta, claro. A veces las cosas que
uno quiere, no son hechas para uno y las que no, salen con más
facilidad. Pero a no frustrarte. No dejar que eso, se te vuelva en
contra. Que no te importe, que no te coma. Sé libre, sé vos.
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