Sorprendentemente, ahora nada puede fallar, ya estoy segura de lo que siento y lo siento con tantas ganas que se me sale fervientemente del pecho.
Son esas ganas de desnudarse de todo mal, y empezar a vestirse con solamente, esa prenda de felicidad, y llevarla de bandera a donde sea.
Se hace desear, querer empezar a transitar una nueva era en la vida de uno, se arma una enorme bola de ansiedad, pero de una muy sana y placentera. Es eso! placer puro, es un estado, que viéndote fuera de sí, es energía divina.
Que siga girando el mundo, ¡que ya estoy volando!
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