Nos enseñaron durante toda nuestra vida, a creer que lo natural era feo, que estaba mal visto.
Nos metieron en la cabeza, que menstruar, era una aberración y que toda tu vida tenías que vivir con miedo a mancharte.
Las industrias, por años, se llenaron los bolsillos con dinero, nuestro dinero que tanto despilfarramos en tener la mejor marca, con mejor absorción. Nos enseñaron a que el dolor de ser cíclicas, era lo peor. Nos convencieron de que nuestro estado anímico, dependía de eso, y toda situación de sensibilidad, era justificado por 7 días del mes. Nos vendieron cremas para el acné, bases de maquillaje y tantas otras cosas, para ocultar nuestro verdadero rostro, con todas sus imperfecciones. Nos incitaron a competir y compararnos con el "estereotipo" de belleza y éxito. Nos pusieron lindas, para ser adorno, no para soportar el peso de que en realidad, todo es ficticio.
Somos mujeres que sangran, que gritan cuando les da la gana, que lloran cuando lo sienten, que crecen con pelos, granos, arrugas, pozos, estrías, grasa y canas. Que somos lo que queremos ser, no lo que quieren que seamos. Que lo lindo de esta vida, es estar cómodas, despeinadas, sentadas con las piernas abiertas, sin tanta vuelta. Que temimos sentirnos aisladas, por todas esas complejidades que nos enseñaron que están mal.
Que ser tímida, vestirse como se le da la gana, depilarse cuando se le da la gana, que comer así y sentarse asá, que guardarse lo que se piensa, que tolerar el abuso, que si digo por qué digo, cuándo, cómo... que seguir un patrón cultural, que la libertad sexual, que la sangre y las marcas de la vida en la piel, que la imagen, UNA Y OTRA VEZ.
Jugaron toda nuestra vida con lo que se debe y no con lo que es.
Mujer luchando contra los estereotipos, mujer cosechando su sangre, mujer libre y sin corpiño, mujer sin maquillaje ni ropa elegante, mujer peluda, mujer sorora: Mujer danzante en todo su esplendor.
Aquí y Ahora.
̣~~~~~~ "Yo soy aire, aprendiendo a saberme continuada en el viento" ~ EG ~~~~~~
18 mar 2018
31 ene 2018
Parálisis.
El gato se me queda mirando como diciéndome algo. Como conociendo algo de mí, que ni yo sé.
Pasaban las 3 de la tarde, entre mundo y mundo, fuí entrando en uno totalmente distinto. Uno oscuro y desesperante. La cama me agarraba de mis extremos y sentía el peso muerto en mí. Mis ojos abiertos, atinaron a ver todo mi cuerpo y sentir que no estaba allí. La respiración, entrecortada, sacudía cada una de mis células, hasta llegar al cerebro y avisarle que me fuí, que ya no pertenecía a este mundo. Una mano imaginaria, me agarró de mis muñecas, para separar mis manos que las agarraban como una cadena de hierro, apretada. Quería gritar, quería pedir ayuda y que me sacaran de mi habitación, de mi estado vegetal. No sé en qué momento, un ruido lo tapó todo. Grité tan fuerte como pude, desgarrando mis músculos, hasta hacerlos retorcer. Sacudí la tonelada de mi cuerpo, que aferrado, no quería volver.
Silencio de nuevo.
Ojos abiertos, cuerpo en movimiento. Los maullidos del gato se escuchaban a lo lejos como un susurro en un bosque frondoso. Me estaban diciendo que ya puedo soñar en paz, de nuevo.
[...]
Giselle Paula.
Pasaban las 3 de la tarde, entre mundo y mundo, fuí entrando en uno totalmente distinto. Uno oscuro y desesperante. La cama me agarraba de mis extremos y sentía el peso muerto en mí. Mis ojos abiertos, atinaron a ver todo mi cuerpo y sentir que no estaba allí. La respiración, entrecortada, sacudía cada una de mis células, hasta llegar al cerebro y avisarle que me fuí, que ya no pertenecía a este mundo. Una mano imaginaria, me agarró de mis muñecas, para separar mis manos que las agarraban como una cadena de hierro, apretada. Quería gritar, quería pedir ayuda y que me sacaran de mi habitación, de mi estado vegetal. No sé en qué momento, un ruido lo tapó todo. Grité tan fuerte como pude, desgarrando mis músculos, hasta hacerlos retorcer. Sacudí la tonelada de mi cuerpo, que aferrado, no quería volver.
Silencio de nuevo.
Ojos abiertos, cuerpo en movimiento. Los maullidos del gato se escuchaban a lo lejos como un susurro en un bosque frondoso. Me estaban diciendo que ya puedo soñar en paz, de nuevo.
[...]
Giselle Paula.
Nicolas Bruno
28 jun 2017
Pendant.
Como si aguantásemos la risa, nos ponemos el escudo y salimos a caminar. Pintando serias y rígidas nuestras muecas chiclosas, y dando una impresión, una imágen y semejanza, lejos, de ser naturales, de volver. Se escabulle una mueca, un sonidito que rechinchina entre los dientes, y agachamos la cabeza, corremos la mirada, siempre a la ventana. Lo guardamos, jamás lo compartiríamos. Es que es tan bochornoso ponerse a reír en frente de una multitud, que basta con hacerse el durito, para no resultar pisoteado...
A veces pienso que somos más grises de lo que creemos. Que vamos como hormiguitas por ahí, sin mirarnos, sin tentarnos... pero qué lindo es cuando te contagian una sonrisa, che. Se te va el disfraz al carajo. :)
Lyon, Juin '17.
A veces pienso que somos más grises de lo que creemos. Que vamos como hormiguitas por ahí, sin mirarnos, sin tentarnos... pero qué lindo es cuando te contagian una sonrisa, che. Se te va el disfraz al carajo. :)
Lyon, Juin '17.
3 dic 2015
Agradecer para trascender
GRACIAS, a los que me ayudaron a abrir los ojos para verlos bien de cerca y darme cuenta que ya no los necesito en mi vida.
GRACIAS, a los que me tiraron abajo una y una y otra vez. A los que se rieron en mi cara y me subestimaron fuerte.
GRACIAS, a los que hablaron de mí por detrás y me ridiculizaron frente a todos.
GRACIAS, a los que se imaginaron que era incapaz.
GRACIAS, a los que desconfiaron o tiraron mis consejos de vida a la basura.
GRACIAS, porque hoy, me hacen cada día más fuerte, valiente, valiosa, trascendental, poderosa, imponente, sabia, soñadora.
Todos alguna vez en la vida, nos hemos y cruzaremos con gente de todo tipo, gente roba energías que se llena la boca hablando de vos y de tus logros. Yo soy una de esas personas que le dió importancia, que se sintió insegura, incapaz, infeliz, débil, deprimida.
No hay nada en este momento, que piense que no pueda lograr. No hay nada en mi ser, que me detenga a la hora de tomar decisiones, que me haga aflojar.
No hay chance, de que exista todavía, alguien a mi lado que se atreva a burlarse de mi capacidad. Que no me deje SER YO.
Aprovecho y agradezco a la vida, por ponerme las personas justas que florecen mi jardín y el mundito ese, que conozco hasta ahora. A SEGUIR REGANDO AMOR !
30 ago 2015
A solas
Hay alguien ahí afuera, que esté caminando hacia su destino y en la mitad, se detenga a ver La Luna? Dos segundos. Cinco. Diez. Alguien pasa, me mira, y se detiene conmigo, apenas un instante, para resolver su curiosidad ante mi mirada detenida en dirección hacia arriba, hacia el infinito, lo inalcanzable y a la vez, lo tan cercano. Me parpadeo y me sonrío, porque pienso, SIENTO, no hay nada mejor, ni más hermoso, que envuelva ese minuto a solas en conexión con La Luna. Luego, mirás un ratito hacia adentro tuyo. Te sentís acompañada de solamente ese momento con vos. No necesitás que alguien esté a tu lado, aunque te encantaría estar compartiendo ese momento con alguien y contarle tus sensaciones flasheras.
Muchas veces, sentimos a empujones, esa necesidad de decir algo y que alguien lo escuche, de reírte y que alguien te vea haciéndolo, de caminar y de imponer una forma que es tuya y transforme al entorno... de contarlo todo y de recibir, recibir y recibir algo a cambio (o no). No nos sentamos mucho a hablar con nosotros mismos y de reírnos de nuestras estupideces o de sacar conclusiones, o de acordarnos, de contestarnos nuestras propias preguntas. Salimos a buscarlo afuera, porque nos olvidamos de lo más importante: CONFIAR EN NOSOTROS MISMOS.
Nos conocemos, y está bien, siempre nos damos cuenta que nos desconocemos cuando "hacemos algo mal" o cuando alguien nos los dice. Somos necios, a veces no podemos evitarlo, pero nos cagamos en toda opinión, meamos afuera del tarro y miramos por encima del hombro a quien prejuzgamos. Nos olvidamos de querernos a nosotros mismos, o eso, significa EGO. O decime que alguien que te dice "Soy lindo, seguro de mí mismo, que puede superar cualquier obstáculo y alcanzar cualquier meta" no parece alguien egocéntrico?
En fin.
Estar solo, está bien.
Aceptarte, también.
Quererte, más. :)
Nadie más que yo, puede lograr lo que yo quiero y hacia donde yo quiero ir.
Gigi.-
1 jul 2015
"En el sarcófago de la elegancia."
Tiembla el cuerpo, se me sale el corazón y un millón de pensamientos quieren salir sin tapujos, para renovar tranquilidades, para equilibrar.
Se encuentra con la nueva era de su ser y en ese ser, las palabras, pesan, crean demencia, se ríen nerviosas y calman en la madrugada. Anestesiame, por favor!
Tilo, valeriana... nada apacigua las ansias de correr, sin cansarse a medio camino. Pero lejos de ser un laberinto, se emociona y se enciende. Se atemoriza, pero no se miente más, nunca más. La verdad es que quiero querer lo que realmente quiero, siento querer. Agarrarlo con todas mis fuerzas y sentirlo mío. Ese sueño que veía lejano, y que ahora está tan cerca, que se me cae el pelo, me como las uñas a más no poder, flaqueo, no! Nada de flaquear, ahora... NO ME AFLOJES, CHE.
Se encuentra con la nueva era de su ser y en ese ser, las palabras, pesan, crean demencia, se ríen nerviosas y calman en la madrugada. Anestesiame, por favor!
Tilo, valeriana... nada apacigua las ansias de correr, sin cansarse a medio camino. Pero lejos de ser un laberinto, se emociona y se enciende. Se atemoriza, pero no se miente más, nunca más. La verdad es que quiero querer lo que realmente quiero, siento querer. Agarrarlo con todas mis fuerzas y sentirlo mío. Ese sueño que veía lejano, y que ahora está tan cerca, que se me cae el pelo, me como las uñas a más no poder, flaqueo, no! Nada de flaquear, ahora... NO ME AFLOJES, CHE.
20 nov 2014
...Y de repente, me topé con el significado de cada individuo en mi ecosistema.
Eran todas plantitas verde brillante, que asomaban el sol, a veces bichadas, crecían incansablemente. Una vez regadas, yo me elevaba con ellas. Todas tenían un secreto. Todas me contaban sus historias. Todas, conocieron el dolor y con la noche concebían su sed. Me hice hormiga, para recorrerlas y sentir lo enorme de sus almas, Me perdí en la profundidad. Entendí y ahora, las miro fijamente, me sonrío y con los pies, acaricio el tronco, mientras me deshago en la raíz hecha copa, que fondea el agua de cielo.-
Eran todas plantitas verde brillante, que asomaban el sol, a veces bichadas, crecían incansablemente. Una vez regadas, yo me elevaba con ellas. Todas tenían un secreto. Todas me contaban sus historias. Todas, conocieron el dolor y con la noche concebían su sed. Me hice hormiga, para recorrerlas y sentir lo enorme de sus almas, Me perdí en la profundidad. Entendí y ahora, las miro fijamente, me sonrío y con los pies, acaricio el tronco, mientras me deshago en la raíz hecha copa, que fondea el agua de cielo.-
21/11, Giselle BE.-
6 nov 2014
Tiempo quieto
Eme aquí, nuevamente, tratando de soltar palabras desde lo profundo.
Lo profundo se siente sereno y tranquilo, pero duda de su estado solemne. Se pregunta de esas cuestiones de hacer, o no haber hecho y se enreda en múltiples "¿qué haría?" constantemente.
Se aburre de la transición, del pasaje.Ya quiere estar acá, allá. No se lleva mucho con su "ahora" con su "hoy". Se acostumbró a cambiar todo el tiempo de movimiento. Ahora, quieta, pone cara de nada y todo lo que acontece, no es suficiente. Quiere volver a enriquecerse con el solo hecho, de observar lo desconocido en esos colores, los que la dejan perpleja ante la inmensidad.
Quietecita, párese, empiece a rasguñar el papel de diario con palabras vacías que no la llevan más que a obstruirse. Rómpalo, sonría con locura y escriba una nueva página de palabras que se le vengan a la mente. Incoherencias. Encuentre la coma y deje unos puntos suspensivos por si acaso.
[...]
Lo profundo se siente sereno y tranquilo, pero duda de su estado solemne. Se pregunta de esas cuestiones de hacer, o no haber hecho y se enreda en múltiples "¿qué haría?" constantemente.
Se aburre de la transición, del pasaje.Ya quiere estar acá, allá. No se lleva mucho con su "ahora" con su "hoy". Se acostumbró a cambiar todo el tiempo de movimiento. Ahora, quieta, pone cara de nada y todo lo que acontece, no es suficiente. Quiere volver a enriquecerse con el solo hecho, de observar lo desconocido en esos colores, los que la dejan perpleja ante la inmensidad.
Quietecita, párese, empiece a rasguñar el papel de diario con palabras vacías que no la llevan más que a obstruirse. Rómpalo, sonría con locura y escriba una nueva página de palabras que se le vengan a la mente. Incoherencias. Encuentre la coma y deje unos puntos suspensivos por si acaso.
[...]
9 sept 2014
El principio del Arcoíris.
Llovía, y la sincronicidad de sus palabras, iban con la intensidad, hasta apaciguarse y acabar en silencio.
Llovían las lágrimas del cielo de sus ojos, hizo diluvio.
Volvían a solearse con el amanecer, porque siempre hay un amanecer, y a ellos les gusta perseguir al sol, tanto como a un ave.
Aunque a veces, la noche los come, ellos, no se tragan sus palabras. Las sirven, las mastican, pero siempre las dicen.
Cada uno, hace su acción y dice su palabra. Cada uno sabe que es mejor callar o cómo es mejor accionar. Cada uno sabe, pero a veces no sabe y se les vuelca del corazón el diluvio con el sol. Quizás saben tanto, que les da miedo tener todas las respuestas y no poder verlas, no poder hacerlas parte de su día a día. Y aunque enferme ese retorcijón de sensaciones, sabe, sabe muy bien, atravesarlo al infinito, y en ese infinito, encontrarse consigo mismo.
Llovían las lágrimas del cielo de sus ojos, hizo diluvio.
Volvían a solearse con el amanecer, porque siempre hay un amanecer, y a ellos les gusta perseguir al sol, tanto como a un ave.
Aunque a veces, la noche los come, ellos, no se tragan sus palabras. Las sirven, las mastican, pero siempre las dicen.
Cada uno, hace su acción y dice su palabra. Cada uno sabe que es mejor callar o cómo es mejor accionar. Cada uno sabe, pero a veces no sabe y se les vuelca del corazón el diluvio con el sol. Quizás saben tanto, que les da miedo tener todas las respuestas y no poder verlas, no poder hacerlas parte de su día a día. Y aunque enferme ese retorcijón de sensaciones, sabe, sabe muy bien, atravesarlo al infinito, y en ese infinito, encontrarse consigo mismo.
24 jul 2014
Recuerdo que te encuentro.
El aroma de la montaña y ese frío sequito, que ya era parte de mí.
El agua de la tierra, las hojas que me hablan, me retan. Yo me hago árbol y voy de raíz a copa, lentamente, mientras de arriba, miro mi cuerpo físico, sin alma. El alma, que ya era una ramita de ese árbol, de esa tierra, que se hizo mi piel. Lloro, río, tiemblo y entiendo todo. Me aferro al sin fin del verde, que en la oscuridad de la noche, se perdía. Los colores al día siguiente, intactos.
No me miren así... yo las voy a cuidar, las voy a amar. Soy de ustedes y con ustedes, soy.
Me enojo con ese amor del que me sentía ajena, pero me hice amiga, nuevamente. Vos fuiste.
El agua de la tierra, las hojas que me hablan, me retan. Yo me hago árbol y voy de raíz a copa, lentamente, mientras de arriba, miro mi cuerpo físico, sin alma. El alma, que ya era una ramita de ese árbol, de esa tierra, que se hizo mi piel. Lloro, río, tiemblo y entiendo todo. Me aferro al sin fin del verde, que en la oscuridad de la noche, se perdía. Los colores al día siguiente, intactos.
No me miren así... yo las voy a cuidar, las voy a amar. Soy de ustedes y con ustedes, soy.
Me enojo con ese amor del que me sentía ajena, pero me hice amiga, nuevamente. Vos fuiste.
16 jun 2014
La parte que se va.
Asimilar realidades distintas, en un sorbo. Procesar, actuar en base "a".
Soy parte de un viaje que no tuvo fin, si no, un comienzo. Un rompecabezas, al que todavía, faltan acomodarle las piezas. El comienzo de una revolución interna muy profunda.
¿Habré estado así antes?, no lo dudo. Pero ahora cambié. Hay algo en mí, que no me deja ser la de antes, que sepultó para siempre, eso que no me dejaba ser yo y que ahora lucha con nunca más dejar de serlo.
La fortaleza, trae consigo un espacio de frialdad, cálculos, límites, razonamiento, cosas a las cuales, no les prestaba ningún tipo de atención y que ahora me ayudan a ver con claridad, al tomar ciertas decisiones. Pero sigo con mi instinto, eso que me hace percibir la real energía a mi alrededor. Las personas, los lugares, las cosas, las circunstancias, el "ahora". Ese ahora que hay que atravesar todo el tiempo, para pararte nuevamente. Ese ahora que te altera, te sacude, te patea y te empuja, otra vez.
Soy parte de un viaje que está siendo procesado, masticado e intentando ser tragado, por ser hoy, un día más en la vida.
El ayer, no me deja de emocionar y de ponerme la piel de gallina. Pero siempre es hoy, y no hay más que ser.
Soy parte de un viaje que no tuvo fin, si no, un comienzo. Un rompecabezas, al que todavía, faltan acomodarle las piezas. El comienzo de una revolución interna muy profunda.
¿Habré estado así antes?, no lo dudo. Pero ahora cambié. Hay algo en mí, que no me deja ser la de antes, que sepultó para siempre, eso que no me dejaba ser yo y que ahora lucha con nunca más dejar de serlo.
La fortaleza, trae consigo un espacio de frialdad, cálculos, límites, razonamiento, cosas a las cuales, no les prestaba ningún tipo de atención y que ahora me ayudan a ver con claridad, al tomar ciertas decisiones. Pero sigo con mi instinto, eso que me hace percibir la real energía a mi alrededor. Las personas, los lugares, las cosas, las circunstancias, el "ahora". Ese ahora que hay que atravesar todo el tiempo, para pararte nuevamente. Ese ahora que te altera, te sacude, te patea y te empuja, otra vez.
Soy parte de un viaje que está siendo procesado, masticado e intentando ser tragado, por ser hoy, un día más en la vida.
El ayer, no me deja de emocionar y de ponerme la piel de gallina. Pero siempre es hoy, y no hay más que ser.
26 may 2014
Sacudón.
Hace una semana, mi estado de histeria, volvió a aparecer. Volví a sentirme en ese estado detestable de conformidad con mi alrededor. Cubierta en mis necesidades, mirando lo que ya conozco y diciendo lo que ya sabía. De un día para el otro, volví a desenvolverme en ese ámbito, ese el cual, es tan alejado de lo que respecta a mis principios.
Es uno de esos momentos en que empezás a caer en la realidad y la cotidianeidad de las cosas, el horroroso saber de "cómo va a ser mañana", todavía me da fobia.
Sin embargo, mantengo presente, estas primordiales leyes:
* Sentirme viva, siempre.
* Defender lo que siento y lo que pienso.
* Nunca callar.
* No absorber energías negativas.
* Enfocarme en mi crecimiento personal.
* No postergar un objetivo claro.
* No caer en los mismos errores, que la anterior "Gigi".
* Ser yo misma, siempre.
(Todavía me duermo, para olvidarme de la normalidad, y sueño con lo que viví)
Es uno de esos momentos en que empezás a caer en la realidad y la cotidianeidad de las cosas, el horroroso saber de "cómo va a ser mañana", todavía me da fobia.
Sin embargo, mantengo presente, estas primordiales leyes:
* Sentirme viva, siempre.
* Defender lo que siento y lo que pienso.
* Nunca callar.
* No absorber energías negativas.
* Enfocarme en mi crecimiento personal.
* No postergar un objetivo claro.
* No caer en los mismos errores, que la anterior "Gigi".
* Ser yo misma, siempre.
(Todavía me duermo, para olvidarme de la normalidad, y sueño con lo que viví)
9 may 2014
"Rudy", un hombre que quiso ser, lo que yo hago.
"No busques más" - "Sos impulsiva, para vos, no hay obstáculos" - "En este viaje, no estás buscando un ejemplo, estás buscando un camino." - "Todavía no sabés quién sos, estás buscando un ideal y lo vas a encontrar." - "Tu música, cambió mi vida. Tu mirada, también..." - "Voy a desempolvar mis guitarras, y te voy a componer una canción." - "La vida es una sola y es muy corta." - "Nosotros somos un espejo y vos sos mi reflejo, pero no te reflejes en mí..." - "¿Ya viste la soledad a través de mis ojos?" - "Hay que sacar afuera toda la mierda." - "No tuve aventuras, mis aventura, era la música..."
Esas fueron, algunas de las cosas que Rudy, de 52 años, hoy Sábado, me dijo.
Tocando en las humildes callecitas de la ciudad más alta, él se acercó, se sacó sus auriculares y nos felicitó. Me sacó la ficha, me miró a los ojos y rompí en un llanto, con su conmovedora historia de vida.
Le mataron al sobrino el año pasado, se casó con la 1er mujer a quien le propuso matrimonio, se rompió el brazo con una máquina de la mecánica para la cual trabaja, un dedo, con una impresora de rodillos, con lo cual, temía, jamás volver a tocar su guitarra.
Viejo músico y soñador de mochilas y viajes a cuestas, tuvo que quedarse a cargo de su madre y ocupar el lugar masculino en su casa, ya que su padre, había fallecido a sus 10 años de edad.
Guardando en un cajón, su pasión por la música, no se despegó un segundo de nosotros, mientras en la 2 y Vargas, escuchábamos a Lerner desde sus auriculares. Él, estaba convencido de que revivimos su juventud con nuestras melodías.
Nos aseguró que cuando se vaya al cielo, iba a cuidar de nosotros desde arriba. Añoraba volver a esas épocas y nos abrió su corazón. Sabía que yo entendía su dolor, y él leía el mío a través de mis ojos, ese que tengo bien guardado y cuesta superar. Me confesó que ojalá su hija, fuese un poquito como yo y pueda comunicarse de esa forma, con la mirada... Dijo que la mujer lo celaba, porque dormía junto a su guitarra y no podía entender tal fanatismo. Le exclamé que le tenía que respetar sus locuras, que lo deje ser...
Yo hecha un trapo de piso, me conecté de una forma inimaginable y lo adopté como a un tío, al cual también le abrí mi corazón y le agradecí que se haya acercado.
Al rato, nos dijo que estaba un poco alcoholizado y que lo disculpemos, tuvo una terrible noche.
Si no me lo decía, claramente, no me iba a dar cuenta, ya que la conciencia que tenía para decir las cosas, te desbordaba.
Rudy, me dió una gran lección de vida, que pienso aplicarla al resto de mis días.
No tiene precio un público como este. Rompimos en un abrazo y un "no me olvides..."
(Escrito el 1 de Marzo de este año, en El Alto, Bolivia)
Esas fueron, algunas de las cosas que Rudy, de 52 años, hoy Sábado, me dijo.
Tocando en las humildes callecitas de la ciudad más alta, él se acercó, se sacó sus auriculares y nos felicitó. Me sacó la ficha, me miró a los ojos y rompí en un llanto, con su conmovedora historia de vida.
Le mataron al sobrino el año pasado, se casó con la 1er mujer a quien le propuso matrimonio, se rompió el brazo con una máquina de la mecánica para la cual trabaja, un dedo, con una impresora de rodillos, con lo cual, temía, jamás volver a tocar su guitarra.
Viejo músico y soñador de mochilas y viajes a cuestas, tuvo que quedarse a cargo de su madre y ocupar el lugar masculino en su casa, ya que su padre, había fallecido a sus 10 años de edad.
Guardando en un cajón, su pasión por la música, no se despegó un segundo de nosotros, mientras en la 2 y Vargas, escuchábamos a Lerner desde sus auriculares. Él, estaba convencido de que revivimos su juventud con nuestras melodías.
Nos aseguró que cuando se vaya al cielo, iba a cuidar de nosotros desde arriba. Añoraba volver a esas épocas y nos abrió su corazón. Sabía que yo entendía su dolor, y él leía el mío a través de mis ojos, ese que tengo bien guardado y cuesta superar. Me confesó que ojalá su hija, fuese un poquito como yo y pueda comunicarse de esa forma, con la mirada... Dijo que la mujer lo celaba, porque dormía junto a su guitarra y no podía entender tal fanatismo. Le exclamé que le tenía que respetar sus locuras, que lo deje ser...
Yo hecha un trapo de piso, me conecté de una forma inimaginable y lo adopté como a un tío, al cual también le abrí mi corazón y le agradecí que se haya acercado.
Al rato, nos dijo que estaba un poco alcoholizado y que lo disculpemos, tuvo una terrible noche.
Si no me lo decía, claramente, no me iba a dar cuenta, ya que la conciencia que tenía para decir las cosas, te desbordaba.
Rudy, me dió una gran lección de vida, que pienso aplicarla al resto de mis días.
No tiene precio un público como este. Rompimos en un abrazo y un "no me olvides..."
(Escrito el 1 de Marzo de este año, en El Alto, Bolivia)
7 may 2014
Bitácora: Casi 1 mes de viaje a lo desconocido.
Siendo Jueves 6/02, hemos llegado a Bolivia, luego de recorrer todo el NOA.
Miércoles 5, 1er día de cruce a la frontera. Por fin otro sello en mi pasaporte y ya entramos. Ferias, gente, comida, voces, calles... ya un tramito y era todo diferente. Cambié mis pocos pesos y obtuve menos, lo cual me hizo pensar en ese impulso de microemprendimiento, para seguir subiendo. No atiné a comprarme nada, salvo, hojas de coca, las cuales consumí por 1ra vez en Iruya, y me calmaron bastante. Acá, en Bolivia, nos sentimos faltos de oxígeno, pero nos la bancamos.
Tomamos el micro más barato y luego de mucho regateo, sacamos a 20 bolivianos, uno hasta Potosí, con 8 hs. de viaje. Eran las 8 pm y era, dormir en la terminal, para ir a Uyuni al 1er micro del otro día, o dormir en el micro y llegar temprano. Todo indicaba que iba a ser lo mejor, dormir en un semicama, y la ruta de Potosí a Uyuni, se supone que es más segura y hay 5 hs. de diferencia, que si hubiésemos ido a Tupiza. No dudamos y esperamos que el inquieto micro de la empresa "Panamericana", estacione.
Ya instalados, nos reímos un poco y escuchamos música. El micro frena, a eso de las 22 hs. aprox. Una dotación de militares, comenzaron a revisar con linternas (sí, nunca volvieron a prender las luces del micro), y como en una película, de forma abrupta, palmaron los bolsos de arriba. Mi shock, era enorme. Pero creo que la risa nerviosa, tapó un posible pre-colapso. Confiscaron un alimento para perros que al parecer, no se podía transportar. Un grupo de tres chicos, se iban pasando una mochila, por detrás de nuestros asientos (el de Agus y el mío). Sonaban botellas de vidrio y la situación de estar en los últimos asientos, no ayudó mucho...
Por fin, avanzamos y en completo desentendimiento, nos sentíamos ajenos por completo. Aparecía esa sensación de ya sentirse muy lejos de casa y empezar a absorber una cotidianeidad desconocida. Nos dormirmos.
4:30 a.m. Colectivo frenado, vidrios empañados del frío de madrugada y un insoportable dolor de muela. Quería mascar coca, quería dormirme nuevamente. Mi almohada de mochila con la cámara dentro, fué indicio de pura incomodidad, en la medida que transcurrió el viaje, pero era la salvación. Silencio, frío helado y yo, la única pasajera despierta, adolorida, incómoda, lejos.
El micro seguía quieto, y no podía entender por qué.
Se hicieron las 6, y las 1ras personas entre ellas, cholitas con niños, despertaron.
7 a.m. El micro seguía frenado y mi estado de nerviosismo absoluto, permanecía.
Estaba roto, y lo estaban arreglando. Minutos después, lo empujaron y por fin, volvimos al ruedo.
Agus, se portó y me prestó de frazada, su bolsa de dormir y su almohadón, el cual él ya había aprovechado durante la noche. Me fuí al fondo y me aniquilé.
9 a.m. Llegamos a Cotagaita, a hacer pis y compras cremositas (mmm...). Ya me sentía bastante mejor. Recorrimos con Agus, mientras Lili seguía durmiendo en el micro.
Pueblo humilde y diferente a todo lo ya conocido. Frutas, cholas, baños, casas a medio construír, calles en bajada, desagües, niños.
Me quedé con ganas de seguir recorriendo, pero el micro ya volvía a partir. Me dormí otra vez.
11 a.m. Ya es hora de levantarse, querida!
Entrando a Potosí: ciudad entre montañas, más calles en bajada. Ovejas pastando, perros durmiendo de forma sincronizada, niñas corriendo en uniforme escolar, por detrás, hombres excavando, camiones con niños uniformados, también, trabajando. Caritas sucias y perdidas. Calles mojadas, pozos, barro...
(Continuará...)
Miércoles 5, 1er día de cruce a la frontera. Por fin otro sello en mi pasaporte y ya entramos. Ferias, gente, comida, voces, calles... ya un tramito y era todo diferente. Cambié mis pocos pesos y obtuve menos, lo cual me hizo pensar en ese impulso de microemprendimiento, para seguir subiendo. No atiné a comprarme nada, salvo, hojas de coca, las cuales consumí por 1ra vez en Iruya, y me calmaron bastante. Acá, en Bolivia, nos sentimos faltos de oxígeno, pero nos la bancamos.
Tomamos el micro más barato y luego de mucho regateo, sacamos a 20 bolivianos, uno hasta Potosí, con 8 hs. de viaje. Eran las 8 pm y era, dormir en la terminal, para ir a Uyuni al 1er micro del otro día, o dormir en el micro y llegar temprano. Todo indicaba que iba a ser lo mejor, dormir en un semicama, y la ruta de Potosí a Uyuni, se supone que es más segura y hay 5 hs. de diferencia, que si hubiésemos ido a Tupiza. No dudamos y esperamos que el inquieto micro de la empresa "Panamericana", estacione.
Ya instalados, nos reímos un poco y escuchamos música. El micro frena, a eso de las 22 hs. aprox. Una dotación de militares, comenzaron a revisar con linternas (sí, nunca volvieron a prender las luces del micro), y como en una película, de forma abrupta, palmaron los bolsos de arriba. Mi shock, era enorme. Pero creo que la risa nerviosa, tapó un posible pre-colapso. Confiscaron un alimento para perros que al parecer, no se podía transportar. Un grupo de tres chicos, se iban pasando una mochila, por detrás de nuestros asientos (el de Agus y el mío). Sonaban botellas de vidrio y la situación de estar en los últimos asientos, no ayudó mucho...
Por fin, avanzamos y en completo desentendimiento, nos sentíamos ajenos por completo. Aparecía esa sensación de ya sentirse muy lejos de casa y empezar a absorber una cotidianeidad desconocida. Nos dormirmos.
4:30 a.m. Colectivo frenado, vidrios empañados del frío de madrugada y un insoportable dolor de muela. Quería mascar coca, quería dormirme nuevamente. Mi almohada de mochila con la cámara dentro, fué indicio de pura incomodidad, en la medida que transcurrió el viaje, pero era la salvación. Silencio, frío helado y yo, la única pasajera despierta, adolorida, incómoda, lejos.
El micro seguía quieto, y no podía entender por qué.
Se hicieron las 6, y las 1ras personas entre ellas, cholitas con niños, despertaron.
7 a.m. El micro seguía frenado y mi estado de nerviosismo absoluto, permanecía.
Estaba roto, y lo estaban arreglando. Minutos después, lo empujaron y por fin, volvimos al ruedo.
Agus, se portó y me prestó de frazada, su bolsa de dormir y su almohadón, el cual él ya había aprovechado durante la noche. Me fuí al fondo y me aniquilé.
9 a.m. Llegamos a Cotagaita, a hacer pis y compras cremositas (mmm...). Ya me sentía bastante mejor. Recorrimos con Agus, mientras Lili seguía durmiendo en el micro.
Pueblo humilde y diferente a todo lo ya conocido. Frutas, cholas, baños, casas a medio construír, calles en bajada, desagües, niños.
Me quedé con ganas de seguir recorriendo, pero el micro ya volvía a partir. Me dormí otra vez.
11 a.m. Ya es hora de levantarse, querida!
Entrando a Potosí: ciudad entre montañas, más calles en bajada. Ovejas pastando, perros durmiendo de forma sincronizada, niñas corriendo en uniforme escolar, por detrás, hombres excavando, camiones con niños uniformados, también, trabajando. Caritas sucias y perdidas. Calles mojadas, pozos, barro...
(Continuará...)
25 abr 2014
Volver.
Hace exactamente una semana, estaba arribando el micro que me traería de vuelta a la realidad, como a las cosas que tanto extrañaba, como mi familia, mis amigos, el descanso de una buena cama, una intensa ducha, un medio de transporte y volver a lavar mi ropa como corresponde. Aún así, la magia de la aunsencia de las mismas comodidades, hizo que aprendiera a valorar cada acción, a tener una particular autosuficiencia y a poder tener una amplia mirada sobre las distintas realidades que uno puede vivir, ante la falta de algo. Lo magnífico, fué el encuentro con la gente que te brindaba una ayuda, por más chiquitita que sea, me emocionaba. El hecho de que me ofrecieran un plato de comida, así como un truco de magia, me dejaba boquiabierta. La cantidad de fruta que comí, las camas donde dormí, el frío que pasé, los oídos que endulcé con a música que repartía y las almas que despertaban ante ella, devolviéndome así, una sonrisa, o una lágrima. La naturaleza en su máxima expresión, regalándome oxígeno, y la tierra, que amortiguaba mis tropiezos. La lluvia que me mojaba y no me importaba, solo caminar. El sol naciente y poniente de cada día, que me recargaba las ganas de andar. Los cálidos abrazos de los amigos que me iba haciendo, y que se convertían al poco tiempo, en hermanos de viaje, con quienes compartíamos el mismo interés: seguir adelante, como fuere, hacer lo que amamos, crecer y conocer. Aferrarnos a nuestros sueños de vivir con muy poco y tener mucho ahí afuera.
El viaje de más de noventa días, me enseñó específicmente, a perder mis miedos más internos. A entender los momentos de soledad, de compañía, de ruido, de silencio, de malestar, de hambre, de movimiento y cansancio. Me enseñó a respirar distinto a distintas alturas, a gritar fuerte, a descargar, a decir, a rebuscármela y emprender. La sonrisa desorbitante, fué parte de cada momento...
El viaje tuvo lugar en una de las mejores experiencias que viví en mi vida y que no quiero soltar jamás.
[ En breve, publicaré las anécdotas que escribí en mi bitácora ]
Que los días pasen y pueda aplicar todo lo aprendido, es mi mayor deseo, sumado con las ganas de viajar para siempre.
El viaje de más de noventa días, me enseñó específicmente, a perder mis miedos más internos. A entender los momentos de soledad, de compañía, de ruido, de silencio, de malestar, de hambre, de movimiento y cansancio. Me enseñó a respirar distinto a distintas alturas, a gritar fuerte, a descargar, a decir, a rebuscármela y emprender. La sonrisa desorbitante, fué parte de cada momento...
El viaje tuvo lugar en una de las mejores experiencias que viví en mi vida y que no quiero soltar jamás.
[ En breve, publicaré las anécdotas que escribí en mi bitácora ]
Que los días pasen y pueda aplicar todo lo aprendido, es mi mayor deseo, sumado con las ganas de viajar para siempre.
4 abr 2014
Yanahuara, "El Paraíso".
Camino de piedras multicolor, al costado, río. Cactus, frutos que crecen de ellos, tunas espinadas. Flores que huelen a jazmín, hojas de eucaliptos secas en mis zapatos, aguaymantos, campos de maíz, enormes pinos, perros. Hombres en bicicleta, mamitas pelando las chalas del maíz por el resto del día, tomando unas chelas de por medio y llorando sus desgracias. Carpas perfectamente ubicadas, carcajadas nocturnas, hoyos de fuego, té de muña, jengibre, limón, naranja, clavo de olor para mi dolor de muela. Camino en el barro y me trepo a un enorme árbol, le hablo, lo abrazo. Encuentro un corazón violeta en una hermosa piedra, un mensaje. Veo el sol poniente en una enorme pradera verde y me cuelgo al anochecer con un centenar de estrellas fugaces. Tiemblo. Amanezco con el calor del sol y puedo caminar descalza, mientras le canto a la Pachamama con todas mis fuerzas. Miles de escarabajos me saludan desde lo bajito y se me quieren subir. Veo una alfombra de cosechas a lo lejos... Y estas manos que no llegan a reproducir semejante regalo. Tanta magia verde, para sentarse a ver, para dormirse con ella, hacia el infinito.
(Y andar en bicicleta... :))
(Y andar en bicicleta... :))
23 feb 2014
Cuestión de gustos
Me gusta el viento caliente que entra por la ventana, acaricia mi pelo y no me deja ver. Me gusta la inmensa vegetación y el ruido que no calla, entre los arbustos. Me gusta que la enorme cascada, le haga cosquillas a mi espalda y el frío del caudal, me despierte. Me gusta viajar al fondo del minibus, para verlo todo. Me gusta estar parada en la cornisa y sentirme un posible ave. Me gusta el olor a tierra mojada y rascarme las plantas del pie con el pasto. Me gusta la calle deshabitada, porque sé que a la vuelta de la esquina, me voy a encontrar nuevas sonrisas y melodías. Me gusta quedarme, y me gusta volver. Pero al cambiar de destino, la sensación, se renueva.
(Coroico, 23-2)
(Coroico, 23-2)
18 feb 2014
Emprendiendo un nuevo rumbo.
Hemos soñado, hemos decidido, hemos soltado. Hemos arrancado, hemos mirado hacia afuera y hacia adentro. He reído, llorado, he estado acompañada y he estado en soledad. He dormido abrigada, desnuda, en bolsa de dormir, en colchón, en sillón, sobre mi gran mochila a cuestas. En terminales, campings, habitaciones pequeñas con muchas personas. He pasado calores intensos y fríos que congelan. Me he bañado en la intemperie, con agua fría, en un cálido hogar, y he estado completamente sucia. He visto pobreza y riqueza, amalgamada en un mismo lugar. He visto borracheras y momentos de duro trabajo. He visto inocencia y picardía. He cantado con todas mis fuerzas, queriendo transmitir y he entendido el mensaje de conciencia de un pueblo. He dormido temprano, y me he desvelado, rodeada de ruidos naturales o solo los que creaba con mi mente. Me he puesto ropa ajena y he estado con la misma ropa por días. Me he lastimado, embroncado, caído y he perdido desde bienes materiales, hasta la misma cordura. He hablado con muchas personas, y con el viento en las alturas. He respirado profundo, y me he quedado sin aliento. He cambiado mi visión de ver, sin juzgar. He compartido, he abrazado, he intercambiado mi completitud con el cosmos y el ser pensante. He resurgido del vacío total, para llenarme con lo que la vida tiene para mostrar. Hoy, me siento esa vida que alguna vez temí, y que hoy le hago frente, con una fortaleza que no tiene nombre, ni tampoco creo que pertenezca a este mundo. Despego, desapego y me apego a lo que estoy buscando, en mí y para mí. Libertad, libertad, libertad...
10 ene 2014
Viernes distinto.
Un día que está culminando, para comenzar uno nuevo.
Hoy, me sentí Viernes. Hoy, fuí ese día que se fué despidiendo y corriendo de su lado, las sobras que le dejaron los días anteriores. Hoy culminé. Fuí esa mirada, ese olor, ese lugar y ese momento, por un ratito más. Se cayeron las lágrimas, que recorrieron el pensamiento de afirmar extrañar eso lindo. Una mano chiquitita, me volvió a agarrar por última vez, y con alegría, se me abalanzó encima. Él sabía que me iba a alejar por un tiempo. Me miró y me lo dijo, sin decir palabra. Mis muecas en la cara, se iban desordenando automáticamente. Era mi expresión más genuina de amor, mis ataques de ternura que me definen, y solo unos pocos, lo reciben, lo soportan, lo devuelven.
Sé muy bien que quise lo que tuve y que ahora quiero otra cosa. El minutero se pasa como una ráfaga, y esta semana, más que nunca.
Uno dice tener que esperar siglos, para llegar a "ese" día, pero sin darte cuenta, se te vino encima y no entendés nada.
Tengo que decir, que esta vez, me agrada esa sensación.
Hoy, me sentí Viernes. Hoy, fuí ese día que se fué despidiendo y corriendo de su lado, las sobras que le dejaron los días anteriores. Hoy culminé. Fuí esa mirada, ese olor, ese lugar y ese momento, por un ratito más. Se cayeron las lágrimas, que recorrieron el pensamiento de afirmar extrañar eso lindo. Una mano chiquitita, me volvió a agarrar por última vez, y con alegría, se me abalanzó encima. Él sabía que me iba a alejar por un tiempo. Me miró y me lo dijo, sin decir palabra. Mis muecas en la cara, se iban desordenando automáticamente. Era mi expresión más genuina de amor, mis ataques de ternura que me definen, y solo unos pocos, lo reciben, lo soportan, lo devuelven.
Sé muy bien que quise lo que tuve y que ahora quiero otra cosa. El minutero se pasa como una ráfaga, y esta semana, más que nunca.
Uno dice tener que esperar siglos, para llegar a "ese" día, pero sin darte cuenta, se te vino encima y no entendés nada.
Tengo que decir, que esta vez, me agrada esa sensación.
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