"No busques más" - "Sos impulsiva, para vos, no hay obstáculos" - "En este viaje, no estás buscando un ejemplo, estás buscando un camino." - "Todavía no sabés quién sos, estás buscando un ideal y lo vas a encontrar." - "Tu música, cambió mi vida. Tu mirada, también..." - "Voy a desempolvar mis guitarras, y te voy a componer una canción." - "La vida es una sola y es muy corta." - "Nosotros somos un espejo y vos sos mi reflejo, pero no te reflejes en mí..." - "¿Ya viste la soledad a través de mis ojos?" - "Hay que sacar afuera toda la mierda." - "No tuve aventuras, mis aventura, era la música..."
Esas fueron, algunas de las cosas que Rudy, de 52 años, hoy Sábado, me dijo.
Tocando en las humildes callecitas de la ciudad más alta, él se acercó, se sacó sus auriculares y nos felicitó. Me sacó la ficha, me miró a los ojos y rompí en un llanto, con su conmovedora historia de vida.
Le mataron al sobrino el año pasado, se casó con la 1er mujer a quien le propuso matrimonio, se rompió el brazo con una máquina de la mecánica para la cual trabaja, un dedo, con una impresora de rodillos, con lo cual, temía, jamás volver a tocar su guitarra.
Viejo músico y soñador de mochilas y viajes a cuestas, tuvo que quedarse a cargo de su madre y ocupar el lugar masculino en su casa, ya que su padre, había fallecido a sus 10 años de edad.
Guardando en un cajón, su pasión por la música, no se despegó un segundo de nosotros, mientras en la 2 y Vargas, escuchábamos a Lerner desde sus auriculares. Él, estaba convencido de que revivimos su juventud con nuestras melodías.
Nos aseguró que cuando se vaya al cielo, iba a cuidar de nosotros desde arriba. Añoraba volver a esas épocas y nos abrió su corazón. Sabía que yo entendía su dolor, y él leía el mío a través de mis ojos, ese que tengo bien guardado y cuesta superar. Me confesó que ojalá su hija, fuese un poquito como yo y pueda comunicarse de esa forma, con la mirada... Dijo que la mujer lo celaba, porque dormía junto a su guitarra y no podía entender tal fanatismo. Le exclamé que le tenía que respetar sus locuras, que lo deje ser...
Yo hecha un trapo de piso, me conecté de una forma inimaginable y lo adopté como a un tío, al cual también le abrí mi corazón y le agradecí que se haya acercado.
Al rato, nos dijo que estaba un poco alcoholizado y que lo disculpemos, tuvo una terrible noche.
Si no me lo decía, claramente, no me iba a dar cuenta, ya que la conciencia que tenía para decir las cosas, te desbordaba.
Rudy, me dió una gran lección de vida, que pienso aplicarla al resto de mis días.
No tiene precio un público como este. Rompimos en un abrazo y un "no me olvides..."
(Escrito el 1 de Marzo de este año, en El Alto, Bolivia)
No hay comentarios:
Publicar un comentario