̣~~~~~~ "Yo soy aire, aprendiendo a saberme continuada en el viento" ~ EG ~~~~~~

26 may 2014

Sacudón.

Hace una semana, mi estado de histeria, volvió a aparecer. Volví a sentirme en ese estado detestable de conformidad con mi alrededor. Cubierta en mis necesidades, mirando lo que ya conozco y diciendo lo que ya sabía. De un día para el otro, volví a desenvolverme en ese ámbito, ese el cual, es tan alejado de lo que respecta a mis principios.
Es uno de esos momentos en que empezás a caer en la realidad y la cotidianeidad de las cosas, el horroroso saber de "cómo va a ser mañana", todavía me da fobia.

Sin embargo, mantengo presente, estas primordiales leyes:

* Sentirme viva, siempre.
* Defender lo que siento y lo que pienso.
* Nunca callar.
* No absorber energías negativas.
* Enfocarme en mi crecimiento personal.
* No postergar un objetivo claro.
* No caer en los mismos errores, que la anterior "Gigi".
* Ser yo misma, siempre.

(Todavía me duermo, para olvidarme de la normalidad, y sueño con lo que viví)

9 may 2014

"Rudy", un hombre que quiso ser, lo que yo hago.

"No busques más" - "Sos impulsiva, para vos, no hay obstáculos" - "En este viaje, no estás buscando un ejemplo, estás buscando un camino." - "Todavía no sabés quién sos, estás buscando un ideal y lo vas a encontrar." - "Tu música, cambió mi vida. Tu mirada, también..." - "Voy a desempolvar mis guitarras, y te voy a componer una canción." - "La vida es una sola y es muy corta." - "Nosotros somos un espejo y vos sos mi reflejo, pero no te reflejes en mí..." - "¿Ya viste la soledad a través de mis ojos?" - "Hay que sacar afuera toda la mierda." - "No tuve aventuras, mis aventura, era la música..."

Esas fueron, algunas de las cosas que Rudy, de 52 años, hoy Sábado, me dijo.

Tocando en las humildes callecitas de la ciudad más alta, él se acercó, se sacó sus auriculares y nos felicitó. Me sacó la ficha, me miró a los ojos y rompí en un llanto, con su conmovedora historia de vida.
Le mataron al sobrino el año pasado, se casó con la 1er mujer a quien le propuso matrimonio, se rompió el brazo con una máquina de la mecánica para la cual trabaja, un dedo, con una impresora de rodillos, con lo cual, temía, jamás volver a tocar su guitarra.
Viejo músico y soñador de mochilas y viajes a cuestas, tuvo que quedarse a cargo de su madre y ocupar el lugar masculino en su casa, ya que su padre, había fallecido a sus 10 años de edad.
Guardando en un cajón, su pasión por la música, no se despegó un segundo de nosotros, mientras en la 2 y Vargas, escuchábamos a Lerner desde sus auriculares. Él, estaba convencido de que revivimos su juventud con nuestras melodías.
Nos aseguró que cuando se vaya al cielo, iba a cuidar de nosotros desde arriba. Añoraba volver a esas épocas y nos abrió su corazón. Sabía que yo entendía su dolor, y él leía el mío a través de mis ojos, ese que tengo bien guardado y cuesta superar. Me confesó que ojalá su hija, fuese un poquito como yo y pueda comunicarse de esa forma, con la mirada... Dijo que la mujer lo celaba, porque dormía junto a su guitarra y no podía entender tal fanatismo. Le exclamé que le tenía que respetar sus locuras, que lo deje ser...
Yo hecha un trapo de piso, me conecté de una forma inimaginable y lo adopté como a un tío, al cual también le abrí mi corazón y le agradecí que se haya acercado.
Al rato, nos dijo que estaba un poco alcoholizado y que lo disculpemos, tuvo una terrible noche.
Si no me lo decía, claramente, no me iba a dar cuenta, ya que la conciencia que tenía para decir las cosas, te desbordaba.

Rudy, me dió una gran lección de vida, que pienso aplicarla al resto de mis días.
No tiene precio un público como este. Rompimos en un abrazo y un "no me olvides..."


(Escrito el 1 de Marzo de este año, en El Alto, Bolivia)


7 may 2014

Bitácora: Casi 1 mes de viaje a lo desconocido.

Siendo Jueves 6/02, hemos llegado a Bolivia, luego de recorrer todo el NOA.
Miércoles 5, 1er día de cruce a la frontera. Por fin otro sello en mi pasaporte y ya entramos. Ferias, gente, comida, voces, calles... ya un tramito y era todo diferente. Cambié mis pocos pesos y obtuve menos, lo cual me hizo pensar en ese impulso de microemprendimiento, para seguir subiendo. No atiné a comprarme nada, salvo, hojas de coca, las cuales consumí por 1ra vez en Iruya, y me calmaron bastante. Acá, en Bolivia, nos sentimos faltos de oxígeno, pero nos la bancamos.
Tomamos el micro más barato y luego de mucho regateo, sacamos a 20 bolivianos, uno hasta Potosí, con 8 hs. de viaje. Eran las 8 pm y era, dormir en la terminal, para ir a Uyuni al 1er micro del otro día, o dormir en el micro y llegar temprano. Todo indicaba que iba a ser lo mejor, dormir en un semicama, y la ruta de Potosí a Uyuni, se supone que es más segura y hay 5 hs. de diferencia, que si hubiésemos ido a Tupiza. No dudamos y esperamos que el inquieto micro de la empresa "Panamericana", estacione.
Ya instalados, nos reímos un poco y escuchamos música. El micro frena, a eso de las 22 hs. aprox. Una dotación de militares, comenzaron a revisar con linternas (sí, nunca volvieron a prender las luces del micro), y como en una película, de forma abrupta, palmaron los bolsos de arriba. Mi shock, era enorme. Pero creo que la risa nerviosa, tapó un posible pre-colapso. Confiscaron un alimento para perros que al parecer, no se podía transportar. Un grupo de tres chicos, se iban pasando una mochila, por detrás de nuestros asientos (el de Agus y el mío). Sonaban botellas de vidrio y la situación de estar en los últimos asientos, no ayudó mucho...
Por fin, avanzamos y en completo desentendimiento, nos sentíamos ajenos por completo. Aparecía esa sensación de ya sentirse muy lejos de casa y empezar a absorber una cotidianeidad desconocida. Nos dormirmos.
4:30 a.m. Colectivo frenado, vidrios empañados del frío de madrugada y un insoportable dolor de muela. Quería mascar coca, quería dormirme nuevamente. Mi almohada de mochila con la cámara dentro, fué indicio de pura incomodidad, en la medida que transcurrió el viaje, pero era la salvación. Silencio, frío helado y yo, la única pasajera despierta, adolorida, incómoda, lejos.
El micro seguía quieto, y no podía entender por qué.
Se hicieron las 6, y las 1ras personas entre ellas, cholitas con niños, despertaron.
7 a.m. El micro seguía frenado y mi estado de nerviosismo absoluto, permanecía.
Estaba roto, y lo estaban arreglando. Minutos después, lo empujaron  y por fin, volvimos al ruedo.
Agus, se portó y me prestó de frazada, su bolsa de dormir y su almohadón, el cual él ya había aprovechado durante la noche. Me fuí al fondo y me aniquilé.
9 a.m. Llegamos a Cotagaita, a hacer pis y compras cremositas (mmm...). Ya me sentía bastante mejor. Recorrimos con Agus, mientras Lili seguía durmiendo en el micro.
Pueblo humilde y diferente a todo lo ya conocido. Frutas, cholas, baños, casas a medio construír, calles en bajada, desagües, niños.
 Me quedé con ganas de seguir recorriendo, pero el micro ya volvía a partir. Me dormí otra vez.
11 a.m. Ya es hora de levantarse, querida!
Entrando a Potosí: ciudad entre montañas, más calles en bajada. Ovejas pastando, perros durmiendo de forma sincronizada, niñas corriendo en uniforme escolar, por detrás, hombres excavando, camiones con niños uniformados, también, trabajando. Caritas sucias y perdidas. Calles mojadas, pozos, barro...

(Continuará...)