̣~~~~~~ "Yo soy aire, aprendiendo a saberme continuada en el viento" ~ EG ~~~~~~

27 may 2013

Acompañada.

"Hola, estoy bien."

Todos pasamos por una instancia en que recibimos por los poros, todas esas cosas lindas que nos están pasando, toda esa energía, todo ese contacto que se genera, todas esas angustias, que rápidamente, las tiró la cadena. Nos paramos frente a un espejo y empezamos a hacer muecas, hablamos con distintos lugares, con paso acelerado, despacito... ellos, nos escuchan atentamente. Te empieza a doler el maxilar de tanto reír, pero estás tan relajado, que nada puede apagarte: "Hola, estás bien."

Querer, quererse, ser querido: puede referirse a una de las cosas más espectaculares del universo, y... no exagero.
Es tan difícil llegar a ese punto, donde estás justamente en él. El tiempo se detiene, pero vuela en realidad y vos te movés con esa alegría que recorre cada extremidad.
Una vez, estaba con mis hermanos esperando la cena, el plato principal, el momento de oro y nuestro hambre, era más grande que cualquier cosa. Llegó el momento y entre bocados que gratamente disfrutábamos, no podíamos evitar el hecho de empezar a inquietarnos, de pies a cabeza, jugábamos, hasta tarareábamos con la boca llena... tal como los chicos que bailan ante su alegría por, nosotros en ese instante, éramos felices. Y creo que no hay mejor ejemplo que ese, cuando hablamos del amor. Nos empezamos a llenar como un vasito, gotita a gotita, nos agarra esa ansiedad abismal, de que se llene por completo. Entonces... ?

23 may 2013

En primera persona.

Como un encuentro inesperado, te acercás a ese ser que está parado exactamente en el mismo lugar que vos, que siente igual, que aprehende igual, que está detenido en el tiempo, pero con ganas de avanzar.

Todo esto me llevó a hacerme una interesante pregunta: ¿cómo podemos buscar a alguien como nosotros, si ni siquiera sabemos quiénes somos?

Y de ahí, se eleva una incertidumbre...

Antes de querer/creer encontrar a "ese alguien", antes de toda conclusión de cómo es el mundo y las cosas, antes de mostrar y demostrar, antes de dar, antes de esperar... encontrate a vos mismo y salí a buscarte en cada persona, en cada lugar... conocé y en consecuencia, bancate estar con vos para enfrentar derrotas y desafíos. Integrate con tu dualidad, querete con tus miles de complejidades, pero no dejes de ser, para ser otro para alguien, no dejes de existir, para desvivirte por alguien, no dejes de creer, sin antes, creer en tus convicciones, no te dejes... nunca.

21 may 2013

A posteriori.

Respiro profundo y pienso, hasta que me dejo ir. Claro que siempre vuelvo y con esa vuelta, se moviliza una inquietud, se tiran las cartas sobre la mesa y se ven desplegados sobre el piso, un montón de elementos de los cuales, me toca elegir algunos, para emprender un nuevo viaje.
Hay que irse de algunos sitios, para estar en otros más agradables, hay que crecer, y conocer, a medida que la ruta te de el suficiente estímulo, para ver el objetivo y no el obstáculo, para sentirte vivito y coleando, para reírte de lo que fué, porque ahora ya tenés más fuerza, y es más potente el emprendimiento.

Sin dudas, en estos tiempos que corren, he aprendido una lección muy importante, y es que cada cosa sigue su curso. A veces es increíblemente difícil, entender y asumir, ciertos riesgos en las acciones. Te toca el impulso de desobedecerte un rato, de hacerle caso a lo que ignorabas... Como algo tan insignificante, puede transformarse en algo que te cambie para siempre. Y ahí estás... sosteniendo una y otra vez, inquietudes, nuevas preguntas, pero el que sabe todas las respuestas, siempre es uno a fin y al cabo.

¿Consejo? Tomate TODO el tiempo del mundo, para estar con vos mismo, ajeno al mundo y conectado con lo que hagas, te guste o no, lo cual implica que sigas dedicándole la misma cantidad de energía. En cinco, cuatro, tres, dos...