Hay pieles y hay mieles de distintos sabores. Texturas distintas, con las que te sentís más afín.
Hay pasión y hay emoción, que te atraviesa como un rayo por la sangre. Saca esa energía y lo das todo, hasta quedar en nada, desnudo con tu ser.
La miel de la que hablo, habita en pocas colmenas. Es la más dulce y la más rica de todas, la mejor.
No creo volver a encontrarla, porque apareció en una estación propicia, y los otoños se van con ese sabor, ese dejo en mi boca del que no me puedo olvidar...
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