Sí, quizás recién llego y es normal que los viajes, te dejen la cabeza en el modo en el que estabas, que el lugar te deje su olor, que por las mañanas, hagas exactamente la misma rutina, tratándote de convencer, que todavía estás ahí, en ese lugar soñado.
Pasar por el proceso de adaptación y preguntarte una y otra vez "y si me vuelvo a ir?", "y si me voy, realmente?".
Si hay algo que me dí cuenta en un viaje que por más que haya sido placentero, es que yo no soy de ningún lado. Todavía no me encontré en el lugar exacto, haciendo lo exacto y sintiendo exactamente lo que quiero sentir... ¿Será que lo tendré que ir a buscar por el mundo? ¿Será que tengo que encontrar algo que me ate acá lo suficiente, aprender a amarlo y otra vez, "convencerme" de que acá soy yo, con esto? No lo sé. Hoy por hoy, soy estas ganas, esta forma de pensar, y esta decisión firme, que por nada me la borro de la cabeza.
No creo que sea una locura, querer encontrar un pedacito de vos, lejos. No creo que sea "cobarde", al contrario, me parece que lo más valiente que puede tener una persona, es esas ganas de volar, pero volar con despegue, con firmeza y convicción; porque justamente es ahí, donde la persona actúa de manera auténtica.