No. Qué hacés?. Cómo vas a decir eso?. Cómo vas a poner esa cara?. Con qué cara...?
Él, no entedía. No se daba cuenta que en su estado, iba pisando cabezas a su paso. Seguía viviendo como si nada, hasta que algo lo hizo entrar en razón. Razón de que estaba perdiendo voces en su andar, razón para callar, para sentarse y pensar, que se había portado mal. Algo lo movilizó, y es que todo eso que él hacía, era causa y efecto de una poca independencia de su ser. Poco autocontrol, pobre de pensamientos. Sus acciones, seguían hiriendo.
¿Qué hacés? (una voz en lo profundo de sus pensamientos, volvió a preguntar)
- No sé, hago y deshago con facilidad, el corazón de una persona.
¿Pero esa persona, no significa nada para vos, que le decís esas cosas?
- Claro que significa!, claro que vale más que yo, en este momento.
Nadie vale más que vos en este momento, pero tenés que aprender a hacerte valer, desplegando sentimientos genuinos. Dando amor.
- Lo sé, pero me es tan difícil hacerlo, cuando ni yo siento esa capacidad. Me estoy endureciendo y no quiero!
Podés endurecerte, pero solo te va a servir para algunas cosas/personas, y unos pocos merecen tu amor, no dejes de dárselo, no des pie a esa dureza.
- Lo voy a intentar, pero primero, tengo que encontrar el equilibrio para hacerlo, y ahí, desplegar.
Lo vas a encontrar, pero todo lo que necesitas para hacerlo, es estar tranquilo, conciente y con los pies en la tierra, ¿me oíste?
- Lo prometo, voz del fondo.
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