No es que no quiera compartirlo, pero soy de las que escucha, y cuando yo tengo que ser escuchada, me da miedo. No sé si miedo es palabra, igual, pero prefiero contar cosas lindas, volar un poco.
Es muy loco porque tengo amigos que estan mal y no dudan en llamarme, me lloran, se descargan conmigo y quizás encuentran la palabra justa de aliento en mí. Será que tengo ese don, el don de encontrar la solución del otro, de sacarlo tan adelante como pueda. Me niego a ver mal a mis amigos, estando conmigo. Quizás es por eso, que no quiero ponerme del otro lado, no quiero cruzarme la linea...
Entonces: yo sé que todo está bien, pero cuando entro a excavar profundo, me doy cuenta que hay trocitos de recuerdos, historias no cerradas, anhelos, cuentas pendientes, nostalgias. Es ese hueco que todavía llevo en mí, pero trato de taparlo, cuando en realidad, tengo que empezar a plantar.
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