̣~~~~~~ "Yo soy aire, aprendiendo a saberme continuada en el viento" ~ EG ~~~~~~

25 abr 2014

Volver.

Hace exactamente una semana, estaba arribando el micro que me traería de vuelta a la realidad, como a las cosas que tanto extrañaba, como mi familia, mis amigos, el descanso de una buena cama, una intensa ducha, un medio de transporte y volver a lavar mi ropa como corresponde. Aún así, la magia de la aunsencia de las mismas comodidades, hizo que aprendiera a valorar cada acción, a tener una particular autosuficiencia y a poder tener una amplia mirada sobre las distintas realidades que uno puede vivir, ante la falta de algo. Lo magnífico, fué el encuentro con la gente que te brindaba una ayuda, por más chiquitita que sea, me emocionaba. El hecho de que me ofrecieran un plato de comida, así como un truco de magia, me dejaba boquiabierta. La cantidad de fruta que comí, las camas donde dormí, el frío que pasé, los oídos que endulcé con a música que repartía y las almas que despertaban ante ella, devolviéndome así, una sonrisa, o una lágrima. La naturaleza en su máxima expresión, regalándome oxígeno, y la tierra, que amortiguaba mis tropiezos. La lluvia que me mojaba y no me importaba, solo caminar. El sol naciente y poniente de cada día, que me recargaba las ganas de andar. Los cálidos abrazos de los amigos que me iba haciendo, y que se convertían al poco tiempo, en hermanos de viaje, con quienes compartíamos el mismo interés: seguir adelante, como fuere, hacer lo que amamos, crecer y conocer. Aferrarnos a nuestros sueños de vivir con muy poco y tener mucho ahí afuera.

El viaje de más de noventa días, me enseñó específicmente, a perder mis miedos más internos. A entender los momentos de soledad, de compañía, de ruido, de silencio, de malestar, de hambre, de movimiento y cansancio. Me enseñó a respirar distinto a distintas alturas, a gritar fuerte, a descargar, a decir, a rebuscármela y emprender. La sonrisa desorbitante, fué parte de cada momento...
El viaje tuvo lugar en una de las mejores experiencias que viví en mi vida y que no quiero soltar jamás.
[ En breve, publicaré las anécdotas que escribí en mi bitácora ]

Que los días pasen y pueda aplicar todo lo aprendido, es mi mayor deseo, sumado con las ganas de viajar para siempre.

4 abr 2014

Yanahuara, "El Paraíso".

Camino de piedras multicolor, al costado, río. Cactus, frutos que crecen de ellos, tunas espinadas. Flores que huelen a jazmín, hojas de eucaliptos secas en mis zapatos, aguaymantos, campos de maíz, enormes pinos, perros. Hombres en bicicleta, mamitas pelando las chalas del maíz por el resto del día, tomando unas chelas de por medio y llorando sus desgracias. Carpas perfectamente ubicadas, carcajadas nocturnas, hoyos de fuego, té de muña, jengibre, limón, naranja, clavo de olor para mi dolor de muela. Camino en el barro y me trepo a un enorme árbol, le hablo, lo abrazo. Encuentro un corazón violeta en una hermosa piedra, un mensaje. Veo el sol poniente en una enorme pradera verde y me cuelgo al anochecer con un centenar de estrellas fugaces. Tiemblo. Amanezco con el calor del sol y puedo caminar descalza, mientras le canto a la Pachamama con todas mis fuerzas. Miles de escarabajos me saludan desde lo bajito y se me quieren subir. Veo una alfombra de cosechas a lo lejos... Y estas manos que no llegan a reproducir semejante regalo. Tanta magia verde, para sentarse a ver, para dormirse con ella, hacia el infinito.

(Y andar en bicicleta... :))