Un día que está culminando, para comenzar uno nuevo.
Hoy, me sentí Viernes. Hoy, fuí ese día que se fué despidiendo y corriendo de su lado, las sobras que le dejaron los días anteriores. Hoy culminé. Fuí esa mirada, ese olor, ese lugar y ese momento, por un ratito más. Se cayeron las lágrimas, que recorrieron el pensamiento de afirmar extrañar eso lindo. Una mano chiquitita, me volvió a agarrar por última vez, y con alegría, se me abalanzó encima. Él sabía que me iba a alejar por un tiempo. Me miró y me lo dijo, sin decir palabra. Mis muecas en la cara, se iban desordenando automáticamente. Era mi expresión más genuina de amor, mis ataques de ternura que me definen, y solo unos pocos, lo reciben, lo soportan, lo devuelven.
Sé muy bien que quise lo que tuve y que ahora quiero otra cosa. El minutero se pasa como una ráfaga, y esta semana, más que nunca.
Uno dice tener que esperar siglos, para llegar a "ese" día, pero sin darte cuenta, se te vino encima y no entendés nada.
Tengo que decir, que esta vez, me agrada esa sensación.