El momento en el que hilo se desenroscó del todo, y ya no hay más para tirar.
Vayas a donde vayas, no hay salida, y la única es la mente en blanco.
Sí, aunque no parezca, hay gamas más allá de todo. No es blanco y negro tampoco. Pero la exageración y el extremo al que llevás todo, te pide escapar y escapar, y eso que resulta ser la solución al problema del presente, se transforma en una prisión en el futuro. Un grito que pide salida, una cuenta pendiente, un final abierto.
Quizás preferí evadirlo. Siempre pensé que salirse de la olla, y taparla, iba a cocinar las cosas, pero siguen crudas, ni siquiera a punto.
Hay escapes lindos, confortantes, que prefieren seguir prófugos de toda realidad y normalidad.