- Dale, vos no querés dejar esto por nada en el mundo.-
- No lo sé, es que a veces hasta dudo de mi proyección, me nubla la idea de ver algo al final del camino y no lo caminado. No tengo muchas ganas de caminar, sino de saltar, digo de saltear... -
-Vamos!, no seas tonta; no hay nada que puedas saltear en esta vida, ¡mirá como te vas enriqueciendo!-
Cambio y vuelvo, cambio y vuelvo. Me río un poco y me emociona saber que siempre llego al punto de partida, ese que siempre me esperó y que me sigue dejando huellas en el camino para que las persiga...